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mayo 15, 2015

Encuentro para matrimonios DVC

invitación 23 y 24 de Mayo

mayo 15, 2015

Una mamá agradable a Dios.


¿Eres una buena madre cristiana?

¿Qué tanto de lo que corro en la vida con y detrás de mis hijos está en el plan de Dios para mi vida? ¿Cuántas cosas debería dejar de correr para cumplir con el plan de Dios? ¿Soy una mamá que agrada a Dios? No pretendemos dar con la receta mágica pero en este artículo trataremos de despejar estas preguntas que muchas mamás cristianas nos hacemos conforme nos involucramos en la vida en Cristo.

proverbios 22 6La cita bíblica con la que nos vamos a apoyar es de Proverbios 22, 6 “Muéstrale al niño el camino que debe seguir, y se mantendrá en él aun en la vejez.”

Eso es lo que Dios nos pide. Él nos pedirá cuentas sobre si hemos instruido a nuestros hijos en sus caminos. Todo lo que hoy en día reciben nuestros hijos a manera de información ya sea por los medios electrónicos, ipad, ipod, x-box, televisión, clases de “n” cosas, tienen gran influencia en ellos, lo que viven en todo sentido definirá no solo su carácter sino lo que serán y quienes serán cuando sean grandes.

Hoy en día, los niños nacen regenerados y pareciera que traen un “chip” incluido, pues ellos con tal familiaridad y a muy corta edad hacen uso de la tecnología, de hecho en cualquier edad, pero que tanto de lo que ellos escuchan y ven estamos nosotros al pendiente, ¿sabemos que es lo que nuestros hijos ven, leen, escuchan? ¿Qué tanto sé sobre lo que les comentan sus amiguitos o aprenden en la escuela? ¿Sé con quienes se juntan? Y, todo eso que están aprendiendo nuestros hijos, ¿nos garantiza el éxito como madres ante los ojos de Dios? ¡No!

Dios no te va a pedir cuentas sobre cuantos deportes practicó tu hijo, Dios no te pedirá cuentas sobre cuantos lugares conoció, o cuantos idiomas sabe, Dios no te pedirá cuentas sobre cuánto dinero le dejaste, Dios no te va a pedir cuentas sobre cuantas maestrías obtuvo, lo único por lo que te va a preguntar respecto de ellos es: “¿Le enseñaste sobre Mí? ¿Le enseñaste como buscarme? ¿Le enseñaste como caminar mi camino? ¿Lo educaste en mi Palabra? ¿Creaste en él una dependencia de mí? ¿Nos garantiza el mundo, de acuerdo a lo que les estamos enseñando, que nuestros hijos tendrán éxito ante los ojos de Dios? ¿Nuestros hijos aprenderán de nosotros por lo que les decimos o por el ejemplo que les damos?

¿Buscamos que nuestros hijos tengan éxito conforme al mundo? ¿Que sea la más bonita o el más guapo? ¿Un alto rendimiento académico? ¿El o la más popular? O que sea una persona íntegra Mujeres y hombres que dependan de Dios.

El mejor legado que podemos dejar a nuestros hijos es una dependencia de Dios. Pueden tener la mejor maestría, ser el mejor deportista pero una dependencia de Dios les dará siempre la seguridad y fortaleza de hijos de Dios, y que importante es predicar con el ejemplo. Dios si te pedirá cuentas sobre ello, “¿Lo instruiste sobre mi Palabra? ¿Él te vio hacer eso?” Dice el Señor: “Por lo tanto, busquen primero el Reino y la Justicia de Dios, y todo lo demás se les dará por añadidura” (Mt 6, 33). Cuantas veces somos nosotros los que buscamos la añadidura para nuestros hijos, los educamos en tantas cosas y clases que ni sabíamos que existían, cuantas de nosotras olvidamos lo primero, enseñarles “La Palabra de Dios”. No olvidemos mostrar a nuestros hijos quien es Dios, hablarles sobre el plan que tiene para cada uno de nosotros, lo amoroso y misericordioso que es nuestro Señor.

Enseñamos a nuestros hijos a los cinco, a los diez, a los veinte, a los cuarenta. Como hijas sabemos que una madre nunca deja de instruirnos en la vida, ¿cierto? Seamos madres exitosas ante los ojos de Dios y no ante los ojos del mundo y de igual manera tus hijos serán agradables ante los ojos de Nuestro Padre Dios.

Dios es tan bueno, tan bondadoso que cuando tú le das el primer lugar a Él, Él te otorga a ti ese mismo lugar ante el mundo. “Todo lo que hacen tus manos prosperara, su gracia y su favor están sobre tu vida, eres bendecido para ser de bendición” estas y muchas más son promesas que Dios nos hace por medio de Su Palabra. Eduquemos a nuestros hijos de acuerdo a la convicción propia de hijas de Dios. Es difícil, si ¡lo es! hoy en día nuestros hijos quieren ir con la corriente, “pero… todos van” “todos lo hacen” tomemos nuestro manual de vida, ese manual llamado “La Palabra” es ahí donde cualquier pregunta o duda que te plantees, encontrará respuesta.

Dice el Señor: “Y tú amarás a Yahvé, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Graba en tu corazón los mandamientos que yo te entrego hoy, repíteselos a tus hijos, habla de ellos tanto en casa como cuando estés de viaje, cuando te acuestes y cuando te levantes.” (Deut 6, 5-7). El Señor es claro en su palabra y nos pide enseñemos a nuestros hijos sobre su nombre, su amor y sus mandatos. “Escucha y observa todas las cosas que te mando, y siempre te irá bien a ti y a tus hijos después de ti, por hacer lo que es bueno y correcto a los ojos de Yahvé.” (Deut 12, 28).

La palabra también habla sobre corregir a nuestros hijos y enmendar su camino: “El mandamiento es una lámpara, la Ley, una luz; las correcciones te enseñan el camino de la vida.” (Prov. 6, 23).

Hoy vivimos en un mundo violento en todo sentido, verbal, física, televisiva, psicológica, etc.; tenemos una fuerte responsabilidad pues Dios al darnos el don de la paternidad nos da con ello el mandato y responsabilidad de enseñarle a nuestros hijos, sus hijos, a amarlo. “Toda Escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar, rebatir, corregir y guiar en el bien.” (2Tim 3, 16).

“Pero presta atención y ten cuidado, para no olvidar las cosas que has visto con tus propios ojos, ni dejar que se aparten de tu corazón un sólo instante. Enséñalas a tus hijos y a tus nietos.” (Deut. 4, 9) Así que, abuelitas, también Dios les deja una encomienda y también para ustedes es la responsabilidad de hablar a sus nietos sobre el amor y mandamientos de Dios.

Si hoy Dios nos llamara a su presencia, ¿nos iríamos con la paz de haber creado en nuestros hijos una dependencia de Dios? ¿Estamos siendo madres que agradan a Dios?

Sí, todo el día andamos corriendo, que si al colegio, a la clase de esto o lo otro, a la piñata, al evento, pero, eso te garantiza que tu hijo ganara gracia delante de Dios, y esto no quiere decir que Dios este peleado con los éxitos o con tener dinero, idiomas, aptitudes, ¡por supuesto que no! Pero no olvidemos lo primordial, enseñar a nuestros hijos sobre el amor a Dios.

Hay tres cosas que Dios nos pide:
1.- Servicio
2.- Honrar
3.- Temor de fallarle
Jesús dijo: «La Escritura dice: “Adorarás al Señor tu Dios y a él sólo servirás.”» (Luc. 4, 8).

La Palabra de Dios dice: “Y ustedes, padres, no sean pesados con sus hijos, sino más bien edúquenlos usando las correcciones y advertencias que pueda inspirar el Señor.” (Efesios 6, 4). “Pon estas palabras mías en tu corazón y en tu alma, que sean para ti como una señal ligada a tu mano, un signo puesto en medio de tu frente y enséñaselas a tus hijos.” (Deut. 11,18-19).

María y niño JesúsReflexión.- ¿Por qué invertir tiempo en que mi hijo estudie un segundo o tercer idioma, en que aprenda o domine un deporte, en que sea el mejor de su clase y no mejor en instruirlo en las cosas Dios?

Hagamos de nuestros hijos si, un gran tenista o lo grandioso que quiera o pueda ser con sus aptitudes y que el mundo diga en esa familia el abuelo, un gran tenista, el papá, un gran tenista, el hijo un gran tenista, pero llénate de orgullo cuando el mundo diga también, el abuelo un gran hombre de Dios, la mamá una gran mujer de Dios, el hijo un gran hijo de Dios.

Criemos a nuestros hijos en la instrucción de Dios.

Adaptación de la conferencia impartida por Sofía Loreto,
Escuela de Biblia La Antorcha, Monterrey, N.L. Mayo 2015
mayo 15, 2015

Puertas Abiertas 25. Mayo 2015

Queridísimos hermanos.

fátimaMayo es el mes de las flores, es cuando más abundan y cuando más se regalan. Sobre todo a las mamás. Maravillosa elección de Dios para protegernos de todo y contra todo.

Mayo es un mes donde abunda todo, la lluvia, los cantos de los pájaros, los olores primaverales; es un mes que por su belleza está dedicado a la más hermosa y delicada creatura de Dios: nuestra dulce Virgen María; la que entregó su voluntad al Señor, la que se ofreció para dar vida al Hijo de Dios nuestro Salvador Jesucristo, la que por amor al Señor, su vida cambió.

María es silente testigo de nuestras acciones. Ella, cual dulce madre ruega por todos nosotros, “los más pequeños de sus hijos”, que sin importar nuestro pecado, como madre amorosa sigue velando por nosotros. Nos cuida, nos procura, nos ayuda a vencer la tentación y a mantener o alcanzar la gracia ante los ojos de Dios. Honrémosla hermanos como nuestra madre e intercesora en el cielo.

Este número está dedicado a todas nuestras hermanas en Cristo que han tenido la bendición de ser mamás. Madres biológicas, madres adoptivas, o madres del corazón, todas han obtenido un pedazo del cielo en esta tierra con la oportunidad de criar, guiar, cuidar y educar a los hijos, base de nuestra Iglesia.

El boletín incluye un testimonio que comparte Greta Borayne sobre la dicha de ser mamá. También compartimos un reportaje relacionado con la necesidad que tiene nuestra sociedad de madres cristianas, madres agradables a Dios nuestro Señor.

Continuamos con nuestro ya regular seguimiento a las noticias alrededor del Sínodo de las Familias que tendrá lugar el próximo mes de Octubre 2015 y te dejamos otra probadita de nuestras respuestas al cuestionario sinodal.

Que María, nuestra amada madre celestial siga cubriendo a tu familia con su amoroso manto. Ella, que en el abandono a la voluntad de Dios, encontró la gracia a los ojos de nuestro creador, ruega por todos nosotros y nos pide hacer “lo que Él nos diga” y que el amor de Dios siga colmando sus corazones, les enviamos un fuerte abrazo a todos ustedes.

Grupo DVC

archivo anexo: Puertas Abiertas-25

mayo 1, 2015

Nuestro encuentro con la Misericordia

Por: Claudia y Humberto Gómez

claudia humberto monseAl llegar al grupo DVC, conocimos que nuestro patrón es Jesús de la Misericordia, nos explicaron que, cuando lleguemos con el Señor, nos acogeremos a su Misericordia, para que nos perdone los pecados, ya que no tenemos acceso a los sacramentos de la reconciliación y de la comunión sacramental.

Poco a poco nos fuimos familiarizando con la Misericordia de Dios, nos explicaban que nosotros no podemos comulgar sacramentalmente, pero podemos hacerlo a través del hermano, visitando enfermos, a personas privadas de su libertad, vistiendo al desnudo, dando de comer al hambriento, ya que comulgar significa entrar en una común unión con Dios y que mejor que ayudando al prójimo y amándolo como Él nos pidió.

Dios nos permitió vivir un encuentro íntimo con Él, sentir su amor, su misericordia; hasta las lágrimas hemos llegado de felicidad al sentir el abrazo de Nuestro Señor, es tan grande que no lo puedes ocultar pero podíamos quedárnoslo, nos quemaba y sentíamos la necesidad de transmitirlo, de ayudar a quien lo necesitara.

Empezamos con algo sencillo, cuando venían a pedir dinero para una soda o para comida, les regalamos la soda y les preparamos un lonche, tacos o fruta, ya saben, los señores que viven en la calle, que con nosotros siempre van a tener agua, refresco y algo que comer, es muy bonito verlos en la calle y te saludan con respeto y cariño. El pasado 14 de febrero sentimos muy bonito porque uno de ellos nos llevó unos chocolates, diciéndome que “usted es mi amiga”; se ponen a platicar con nosotros, es maravilloso, ahí recibimos bendiciones.

Después buscando apostolados, nos invitaron a ser voluntarios en el Seguro Social, para visitar enfermos y hablarles de Dios, ha sido maravilloso, en Agosto pasado cumplimos 2 años. El Señor se hace presente cuando vamos al hospital, en esos momentos comulgamos, ya que entramos en una común unión con Dios.

El Espíritu Santo actúa y se vale de nosotros, para mostrar a los enfermos y a sus familiares que el Señor está con ellos; nos conmueve sentir todo lo que recibimos y sentimos a Dios en todo momento.

Decidimos decirle al Señor: “Aquí estamos muéstranos en que te podemos servir” y Él se ha encargado de abrir caminos, quitar obstáculos, organizar los tiempos para poder realizar sus obras de misericordia.

Para gloria de Dios, apoyamos como voluntarios en diferentes actividades dentro y fuera de nuestros grupos parroquiales. Ha sido una bendición decirle SI al Señor; Él nos muestra el camino que tenemos que recorrer y nos acompaña de la mano día a día.

Sentir a Dios a través de las obras de caridad, nos ha cambiado la vida, Su Misericordia es tan grande que nos abarca a todos; el que quiera puede sentirla, solamente tiene que abrir su corazón y estar dispuesto a servir a quien lo necesite porque ahí es donde nosotros también somos misericordiosos.

¿Qué es para nosotros la misericordia? Es el amor que Dios nos demuestra cada día a pesar de nuestros pecados, es sentir su abrazo cuando estamos tristes o con dudas.

Nosotros como DVC comulgamos, a través del hermano y les podemos decir que es hermoso, sentimos como Dios se hace presente con nosotros y nos acompaña.

Si Dios fuera justo y no Misericordioso tendríamos problemas, pero Él es Misericordioso nos ama a pesar de todo, solamente tienes que abrir tu corazón para que entre y sentir su amor.

mayo 1, 2015

Jubileo Extraordinario de la Misericordia

SÍNTESIS
BULA DE CONVOCACIÓN DEL JUBILEO EXTRAORDINARIO DE LA MISERICORDIA
Francisco, Obispo de Roma
Siervo de los siervos de Dios

papa francisco msj misericordiaEl pasado 11 de Abril, el Papa Francisco convocó a toda la Iglesia para el Jubileo Extraordinario de la Misericordia. El discurso de convocatoria inicia describiendo a Jesucristo como el rostro de la misericordia del Padre. ”El misterio de la fe cristiana parece encontrar su síntesis en esta palabra. Ella se ha vuelto viva, visible y ha alcanzado su culmen en Jesús de Nazaret. El Padre, «rico en misericordia» (Ef 2,4), después de haber revelado su nombre a Moisés como «Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira, y pródigo en amor y fidelidad» (Ex 34,6) no ha cesado de dar a conocer en varios modos y en tantos momentos de la historia su naturaleza divina”.

Francisco, define el misterio de la misericordia como fuente de alegría, de serenidad y de paz como condición para nuestra salvación. “Misericordia: es la palabra que revela el misterio de la Santísima Trinidad. Misericordia: es el acto último y supremo con el cual Dios viene a nuestro encuentro. Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida. Misericordia: es la vía que une Dios y el hombre, porque abre el corazón a la esperanza de ser amados para siempre no obstante el límite de nuestro pecado”.

El anuncio del Jubileo Extraordinario de la Misericordia es descrito por el Papa “como tiempo propicio para la Iglesia, para que haga más fuerte y eficaz el testimonio de los creyentes”. Este Año Santo se abrirá el 8 de diciembre de 2015, solemnidad de la Inmaculada Concepción para concluir en la solemnidad litúrgica de Jesucristo Rey del Universo, el 20 de noviembre de 2016.

Señor de la MisericordiaLa fecha de inicio del año jubilar tiene un gran significado en la historia reciente de la Iglesia. La Puerta Santa se abrirá en el quincuagésimo aniversario de la conclusión del Concilio Ecuménico Vaticano II. La Iglesia siente la necesidad de mantener vivo este evento.

El papa cita a santo Tomás de Aquino para mostrarnos la misericordia de Dios como signo de su omnipotencia: “«Es propio de Dios usar misericordia y especialmente en esto se manifiesta su omnipotencia». Dios será siempre para la humanidad como Aquel que está presente, cercano, providente, santo y misericordioso.”

El Papa indica que: “Con la mirada fija en Jesús y en su rostro misericordioso podemos percibir el amor de la Santísima Trinidad. La misión que Jesús ha recibido del Padre ha sido la de revelar el misterio del amor divino en plenitud. «Dios es amor » (1 Jn 4,8.16), afirma por la primera y única vez en toda la Sagrada Escritura el evangelista Juan. Este amor se ha hecho ahora visible y tangible en toda la vida de Jesús. Su persona no es otra cosa sino amor. Un amor que se dona gratuitamente. Sus relaciones con las personas que se le acercan dejan ver algo único e irrepetible. Los signos que realiza, sobre todo hacia los pecadores, hacia las personas pobres, excluidas, enfermas y sufrientes llevan consigo el distintivo de la misericordia. En Él todo habla de misericordia. Nada en Él es falto de compasión”.

El Papa Francisco aludió a las parábolas dedicadas a la misericordia – la de la oveja perdida y de la moneda extraviada, y la del padre y los dos hijos (cfr Lc 15,1-32) – en donde “Jesús revela la naturaleza de Dios como la de un Padre que jamás se da por vencido hasta tanto no haya disuelto el pecado y superado el rechazo con la compasión y la misericordia… Dios es presentado siempre lleno de alegría, sobre todo cuando perdona. En ellas encontramos el núcleo del Evangelio y de nuestra fe, porque la misericordia se muestra como la fuerza que todo vence, que llena de amor el corazón y que consuela con el perdón”.

“«Dichosos los misericordiosos, porque encontrarán misericordia» (Mt 5,7) es la bienaventuranza en la que hay que inspirarse durante este Año Santo” nos anima Francisco y afirma: “La misericordia en la Sagrada Escritura es la palabra clave para indicar el actuar de Dios hacia nosotros. Él no se limita a afirmar su amor, sino que lo hace visible y tangible. Como Él es misericordioso, así estamos nosotros llamados a ser misericordiosos los unos con los otros”.

Al referirse al actuar de la Iglesia el Papa subraya que:”La misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia. Todo en su acción pastoral debería estar revestido por la ternura con la que se dirige a los creyentes; nada en su anuncio y en su testimonio hacia el mundo puede carecer de misericordia. La credibilidad de la Iglesia pasa a través del camino del amor misericordioso y compasivo” y reconoce que quizá ésta durante un tiempo se olvidó de señalar esta vía más señala que: “Ha llegado de nuevo para la Iglesia el tiempo de encargarse del anuncio alegre del perdón. Es el tiempo de retornar a lo esencial para hacernos cargo de las debilidades y dificultades de nuestros hermanos. El perdón es una fuerza que resucita a una vida nueva e infunde el valor para mirar el futuro con esperanza”.

“La Iglesia tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio, que por su medio debe alcanzar la mente y el corazón de toda persona. La Esposa de Cristo hace suyo el comportamiento del Hijo de Dios que sale a encontrar a todos, sin excluir ninguno. En nuestro tiempo, en el que la Iglesia está comprometida en la nueva evangelización, el tema de la misericordia exige ser propuesto una vez más con nuevo entusiasmo y con una renovada acción pastoral”. El Papa invita al cambio de actitud una vez más, hecho que es frecuente desde el inicio de su pontificado. Dios misericordioso permite que este mensaje vaya permeando en el corazón de muchos sacerdotes y religiosos para dar paso a este nuevo y determinante momento que vive la Iglesia.

“Queremos vivir este Año Jubilar a la luz de la palabra del Señor: Misericordiosos como el Padre. El evangelista refiere la enseñanza de Jesús: «Sed misericordiosos, como el Padre vuestro es misericordioso» (Lc 6,36)… Para ser capaces de misericordia, entonces, debemos en primer lugar colocarnos a la escucha de la Palabra de Dios. Esto significa recuperar el valor del silencio para meditar la Palabra que se nos dirige. De este modo es posible contemplar la misericordia de Dios y asumirla como propio estilo de vida”.

“Misericordiosos como el Padre es el “lema” del Año Santo. En la misericordia tenemos la prueba de cómo Dios ama. Él da todo sí mismo, por siempre, gratuitamente y sin pedir nada a cambio. Viene en nuestra ayuda cuando lo invocamos. Es bello que la oración cotidiana de la Iglesia inicie con estas palabras: «Dios mío, ven en mi auxilio; Señor, date prisa en socorrerme» (Sal 70,2). El auxilio que invocamos es ya el primer paso de la misericordia de Dios hacia nosotros. Él viene a salvarnos de la condición de debilidad en la que vivimos. Y su auxilio consiste en permitirnos captar su presencia y cercanía. Día tras día, tocados por su compasión, también nosotros llegaremos a ser compasivos con todos”.

El Papa cita a Lucas el evangelista (4, 16-30) donde señala que fue llamado para leer la Escritura y la comentara, para señalar lo que el Señor anuncia y lo que deseamos vivir en este Año Santo: “El paso era el del profeta Isaías donde está escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Nueva, me ha enviado a proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor» (61,1-2)… Este Año Santo lleva consigo la riqueza de la misión de Jesús que resuena en las palabras del Profeta: llevar una palabra y un gesto de consolación a los pobres, anunciar la liberación a cuantos están prisioneros de las nuevas esclavitudes de la sociedad moderna, restituir la vista a quien no puede ver más porque se ha replegado sobre sí mismo, y volver a dar dignidad a cuantos han sido privados de ella.

Francisco también hizo un llamado a los sacerdotes, nuestros confesores a que “sean un verdadero signo de la misericordia del Padre. Ser confesores no se improvisa. Se llega a serlo cuando, ante todo, nos hacemos nosotros penitentes en busca de perdón. Nunca olvidemos que ser confesores significa participar de la misma misión de Jesús y ser signo concreto de la continuidad de un amor divino que perdona y que salva. Cada uno de nosotros ha recibido el don del Espíritu Santo para el perdón de los pecados, de esto somos responsables. Ninguno de nosotros es dueño del Sacramento, sino fiel servidor del perdón de Dios”.

Las intenciones del Santo Padre durante la Cuaresma de este Año Santo incluyen también el envío de los Misioneros de la Misericordia como signo de la solicitud materna de la Iglesia por sus fieles y llevar “este misterio tan fundamental para la fe”. Indicó que serán sacerdotes a quienes dará la autoridad de perdonar también los pecados que están reservados a la Sede Apostólica y sobre todo, “signo vivo de cómo el Padre acoge cuantos están en busca de su perdón”.

perdón“¡Este es el tiempo oportuno para cambiar de vida! Este es el tiempo para dejarse tocar el corazón. Ante el mal cometido, incluso crímenes graves, es el momento de escuchar el llanto de todas las personas inocentes depredadas de los bienes, la dignidad, los afectos, la vida misma. Permanecer en el camino del mal es sólo fuente de ilusión y de tristeza. La verdadera vida es algo bien distinto. Dios no se cansa de tender la mano. Está dispuesto a escuchar, y también yo lo estoy, al igual que mis hermanos obispos y sacerdotes. Basta solamente que acojáis la llamada a la conversión y os sometáis a la justicia mientras la Iglesia os ofrece misericordia”. Maravillosas palabras del Papa que nos invita a acercarnos al perdón y a la misericordia de Dios. No perdamos la oportunidad.

El Papa también habló de la relación entre la misericordia y la justicia no como conceptos diferentes sino como expresión del comportamiento de Dios hacia el pecador. “Si Dios se detuviera en la justicia dejaría de ser Dios, sería como todos los hombres que invocan respeto por la ley. La justicia por sí misma no basta, y la experiencia enseña que apelando solamente a ella se corre el riesgo de destruirla. Por esto Dios va más allá de la justicia con la misericordia y el perdón”… Debemos prestar mucha atención a cuanto escribe Pablo para no caer en el mismo error que el Apóstol reprochaba a sus contemporáneos judíos: «Desconociendo la justicia de Dios y empeñándose en establecer la suya propia, no se sometieron a la justicia de Dios. Porque el fin de la ley es Cristo, para justificación de todo el que cree» (Rm 10,3-4). Esta justicia de Dios es la misericordia concedida a todos como gracia en razón de la muerte y resurrección de Jesucristo. La Cruz de Cristo, entonces, es el juicio de Dios sobre todos nosotros y sobre el mundo, porque nos ofrece la certeza del amor y de la vida nueva”.

Indicó el Papa que la indulgencia durante el año jubilar, adquirirá una relevancia particular. “El perdón de Dios por nuestros pecados no conoce límites. En la muerte y resurrección de Jesucristo, Dios hace evidente este amor que es capaz incluso de destruir el pecado de los hombres. Dejarse reconciliar con Dios es posible por medio del misterio pascual y de la mediación de la Iglesia. Así entonces, Dios está siempre disponible al perdón y nunca se cansa de ofrecerlo de manera siempre nueva e inesperada… La misericordia de Dios… se transforma en indulgencia del Padre que a través de la Esposa de Cristo alcanza al pecador perdonado y lo libera de todo residuo, consecuencia del pecado, habilitándolo a obrar con caridad, a crecer en el amor más bien que a recaer en el pecado”.

El Papa, haciendo referencia a las revelaciones de la misericordia del Señor en el judaísmo y el islam deseó que este año vivido en la misericordia “pueda favorecer el encuentro con estas religiones y con las otras nobles tradiciones religiosas; nos haga más abiertos al diálogo para conocernos y comprendernos mejor; elimine toda forma de cerrazón y desprecio, y aleje cualquier forma de violencia y de discriminación”.

La Madre de la Misericordia, nuestra hermosa Virgen María tiene un lugar vital para el desarrollo de este Año Santo. “Ninguno como María ha conocido la profundidad del misterio de Dios hecho hombre. Todo en su vida fue plasmado por la presencia de la misericordia hecha carne. La Madre del Crucificado Resucitado entró en el santuario de la misericordia divina porque participó íntimamente en el misterio de su amor” refirió el Papa Francisco.

“Al pie de la cruz, María junto con Juan, el discípulo del amor, es testigo de las palabras de perdón que salen de la boca de Jesús. El perdón supremo ofrecido a quien lo ha crucificado nos muestra hasta dónde puede llegar la misericordia de Dios. María atestigua que la misericordia del Hijo de Dios no conoce límites y alcanza a todos sin excluir a ninguno. Dirijamos a ella la antigua y siempre nueva oración del Salve Regina, para que nunca se canse de volver a nosotros sus ojos misericordiosos y nos haga dignos de contemplar el rostro de la misericordia, su Hijo Jesús”.

El discurso del Papa Francisco cierra con el deseo de que sea “para vivir en la vida de cada día la misericordia que desde siempre el Padre dispensa hacia nosotros” y la invitación para dejarnos “sorprender por Dios” que “nunca se cansa de destrabar la puerta de su corazón para repetir que nos ama y quiere compartir con nosotros su vida”.

“En este Año Jubilar la Iglesia se convierta en el eco de la Palabra de Dios que resuena fuerte y decidida como palabra y gesto de perdón, de soporte, de ayuda, de amor. Nunca se canse de ofrecer misericordia y sea siempre paciente en el confortar y perdonar. La Iglesia se haga voz de cada hombre y mujer y repita con confianza y sin descanso: «Acuérdate, Señor, de tu misericordia y de tu amor; que son eternos» (Sal 25,6).

convocatoria año misericordia

marzo 23, 2015

Nuevo Grupo DVC; Parroquia de Nuestra Señora de la Soledad, Santa Catarina, N.L.

p. ntra sra soledadCon la Ayuda y Bendición de Dios se llevo a cabo el Taller- Retiro para parejas DVC los días 14 y 15 de Marzo, 2015; en la Parroquia de Nuestra Señora de la Soledad, Col. Rincón de las Mitras, Santa Catarina, N.L. Nuestro hermano Rabel Martínez nos comparte la crónica del retiro para matrimonios.

Invitados por el Padre Bernardo Martínez Garza, quien nos abrió el espacio en su parroquia para ofrecer este servicio a todas las parejas en nueva unión o en unión libre.

El Retiro-Taller: “Encuentro con Jesús Misericordioso” que recibió a 8 parejas; dio inicio con el mensaje de apertura realizado por el P. Bernardo Martínez, con estas palabras: “Sean Bienvenidos a la casa de Dios porque es un Padre de Amor y Misericordioso, que envió a su Hijo para salvar a los pecadores y acercarse a los más necesitados,… díganme ustedes ¿Quiénes somos nosotros para rechazar y juzgar a quien ha pecado y arrepentido y se acerca al Amor de Dios Misericordioso?… Así que, vengan y permanezcan cerca de Su Misericordia, prepárense, vivan y crezcan en el conocimiento de su Palabra y vivan en la oración, en la caridad, en la formación de sus hijos en la fe, frecuenten la Santa Misa participen en los oficios de Semana Santa, ¡¡tantas cosas que hay que hacer!!… que este momento de Encuentro- taller sea para ustedes la puerta abierta para entrar al cielo”.

Después de las palabras tan emotivas del Párroco hicimos la Apertura al Dialogo con las Parejas a través de la Dinámica de La Cruz donde los asistentes abren su corazón y externan de manera sencilla y dolorosa su historia para luego continuar con el desarrollo de los demás temas llenos de confianza en la Misericordia de Dios.

La Hora Santa coronó las actividades del Domingo; el acto penitencial, permitió a los participantes abrir su corazón y externar su arrepentimiento. Al abordar el tema de la Eucaristía y extender la invitación a la comunión espiritual para encontrar a Jesús en el más pobre y en los necesitados de su palabra, escuchamos testimonios que con amor dicen: “De ahora en adelante tratare con más amor a quien esté a mi lado y al más necesitado.”

Concluimos con la participación en la Santa Misa y con la ayuda y bendición de Dios dimos por terminado el taller.

En los temas que se compartieron participamos el equipo de Sta. Catarina; formado por: Verónica y Carlos, Emma y Francisco, Bertha y Francisco, Jesús y Francis, Patty y Francisco, y unos servidores Rabel y Rosario.

gpo soledad

Agradecemos infinitamente el apoyo y confianza incondicional del P. Bernardo Martínez y del resto de la comunidad parroquial que nos ayudó a difundir el retiro y que nos han recibido como parte de su equipo de servicio.

¡Para Gloria de Dios! Sesionamos los días domingo de 8:00 a 10:00 am.

marzo 23, 2015

4 claves para vivir la Cuaresma como tiempo de gracia

por Grupo DVC, con información de ACI Prensa

“La Cuaresma es un tiempo de renovación para la Iglesia, para las comunidades y para cada creyente. Pero sobre todo es un ‘tiempo de gracia’”, dijo el Papa Francisco en su mensaje de este año para este período litúrgico. La Semana Santa está cerca, vive y testimonia tu vida en Cristo con tu familia. Haz todo aquello que como hijo de Dios te acerque a su Hijo, nuestro Salvador. Jesús ha venido por los pecadores y la Iglesia te tiene reservado un lugar entre sus hijos muy amados.

  1. Acudir a la confesión

La Cuaresma es un muy buen momento del año para llevar a cabo una confesión preparada y de corazón. Revisa los mandamientos de Dios y de la Iglesia para poder hacer una buena confesión. Ayúdate de un libro para estructurar tu confesión. Busca el tiempo para llevarla a cabo.

La mayor parte de los DVC no tenemos acceso al sacramento de la reconciliación, busca un momento propicio para conversar con Dios, ayúdate de tu guía espiritual (tu párroco o tu antiguo confesor), ten a la mano tu Biblia y busca la Palabra que te fortalezca y te acerque a Cristo en su momento de angustia y soledad. Quedate con Él en silencio, acompaña a Jesús, reconoce tus pecados.

Como padre o madre de familia, invita a tus hijos a acercarse a la confesión. Podrá ser necesario les des una explicación de cómo hacerlo y porque no lo haces tú. Pídeles que oren por ti y toda su familia. Dios verá con agrado tu ejemplo.

  1. Conversión del corazón

Analiza tu conducta para conocer en qué estás fallando. Establece propósitos para cumplir día a día y revisa en la noche si los lograste. Recuerda que tus propósitos deben ser alcanzables; trata de que sean claros, posibles y medibles.

Descubre o potencia una virtud y traza un plan para crecer en ella. Hay que subir las escaleras de un escalón en un escalón, no se puede subir toda de un brinco.

Como DVC tenemos ciertos los caminos o rutas alternas para vivir a Cristo y convertir nuestro corazón. La Biblia presenta historias vivas de conversión como la de Jacob, o la de Ruth, la pagana de Mohab o del mismo apóstol San Pablo. Las historias de la toma de la ciudad de Jericó, Jonás, el Cantar de los Cantares o la del fariseo “justo” y el publicano “pecador”; estas te ayudaran a entender el significado de la misión salvífica de nuestro Señor.

  1. Sacrificios para vivir la caridad

La palabra sacrificio viene del latín “sacrum-facere”, que significa “hacer sagrado”. caridad TeresaEntonces, hacer un sacrificio es hacer una cosa sagrada, es decir, ofrecerla a Dios por amor. Hacer sacrificio es ofrecer a Dios, porque lo amas, cosas que te cuestan trabajo.

Por ejemplo, ser amable con el vecino que no te simpatiza, ayudar a otro en su trabajo y dar limosna a los necesitados. A cada uno de nosotros hay algo que nos cuesta trabajo hacer en la vida de todos los días. Si esto se lo ofrecemos a Dios por amor, estamos haciendo sacrificio.

Busca en las obras de caridad ese momento que haga vibrar tu corazón para agradarle a Dios. Invita a tus hermanos, a tu familia y a tu comunidad a tender la mano al más necesitado.

  1. Sé amigo de Dios

Aprovecha estos días para orar, para platicar con Dios, para decirle que lo quieres y que quieres estar con Él. Te puedes ayudar de un buen libro de meditación para Cuaresma. Puedes leer en la Biblia pasajes relacionados con la Cuaresma o meditar los salmos. Oraciones especiales para la Cuaresma.

papa francisco“Que este tiempo de Cuaresma encuentre a toda la Iglesia dispuesta y solícita a la hora de testimoniar el mensaje evangélico” SS Francisco.

marzo 23, 2015

Lineamenta: respuestas desde el Corazón DVC

received_m_mid_1406330652334_d8312f8091132f7d44_0Durante varias semanas miembros de nuestro grupo en sus diversas sedes parroquiales trabajaron para dar respuesta a las preguntas formuladas en el cuestionario sinodal.

En estas horas de trabajo entre hermanos DVC nos dimos cuenta de varias cosas: Dios nos tiene tomados de su mano; nuestras respuestas son del corazón de un cristiano que busca al Señor incesantemente y tiene el compromiso de ayudar a su Iglesia a extender el Reino, a dar testimonio de vida y a promulgar la Palabra de Dios a los más alejados; 15 años de trabajo no han sido en vano; confirmamos el crecimiento espiritual y humano de muchos hermanos DVC que han fortalecido su fe y puesto al servicio de la Iglesia sus capacidades y conocimientos. Desde aquí nuestro reconocimiento a todos los participantes.

Las 46 preguntas del cuestionario que se nos entregó incluyeron las indicadas por la sede vaticana y otras emanadas desde nuestra Arquidiócesis con el fin de ampliar los cuestionamientos y adaptarlos a las necesidades pastorales particulares.

El tema central fue la familia y en este contexto, después de poner nuestras intenciones en manos del Señor e invocar la presencia del Espíritu Santo para que nos iluminara en esta tarea, se abordaron asuntos relativos a: la forma en que las familias atienden las contradicciones culturales, las modalidades adoptadas por la Iglesia para atender familias en situaciones extremas, los nuevos modelos de “familia”, como damos testimonio de amor en nuestra familia. Dimos también opinión sobre como opera la Pastoral Familiar en las personas alejadas y como se utiliza la Sagrada Escritura en la acción pastoral.

Preguntas como la indisolubilidad del matrimonio, la fragilidad de las relaciones conyugales, la visión de la familia como “iglesia doméstica”, su compromiso misionero, el desarrollo de la espiritualidad y las iniciativas de catequesis para promover caminos de conversión fueron contestadas ampliamente por nuestros hermanos.

Se nos pidió responder sobre la acción pastoral de la Iglesia en especial con las familias heridas o frágiles y las vías para alcanzar la plenitud del matrimonio cristiano sin renunciar a las exigencias del Evangelio.

Respondimos también sobre situaciones tales como la formación de los presbíteros en cuanto a la dimensión familiar, la evolución de la sociedad y el anuncio del Evangelio en la familia.

Con amor y entusiasmo dimos opinión sobre la preparación al matrimonio; nuestra experiencia de dolor nos motivó a ser explícitos en nuestro testimonio. Así mismo, como familias cristianas, ahondamos en el tema pastoral para nuestros hermanos en situación de nueva unión incluyendo nuestra visión de cómo tratar los casos de nulidad matrimonial.

El amor y misericordia de Dios vive en nuestro grupo; finalmente atendimos las preguntas relacionadas con el respeto a la vida y la paternidad responsable.

Confiados en que Dios nuestro Señor abrirá el camino para que el cambio que comienza a percibirse en el lenguaje y acción pastoral de la Iglesia sean reforzados con las respuestas de muchos hermanos comprometidos en el mundo entero con la familia, esperamos que el Sínodo rinda los frutos del amor del Padre.

Grupo DVC

febrero 14, 2015

Puertas Abiertas – 22

10979458_1075791209113134_1863758921_n¡Hola hermanos! que gusto saludarlos una vez más. Los abrazamos en el amor de Cristo nuestro Señor y les desemos prosperidad, abundancia y mucha bendición para su casa, su familia, su trabajo y sus proyectos.

Rapidamente ya es Febrero; huele a rosas y chocolates y los colores blanco y rojo comienzan a inundar las calles, ¡el amor está en el aire!

Ahora venimos con una edición llena del amor de Dios y muy de ustedes. Cuando comenzamos a preparar este número nos preguntamos la temática que debiera tener y le pedimos ayuda a algunos de nuestros hermanos DVC con su testimonio de amor como pareja, como hijos amados de Dios y como hermanos comprometidos con la caridad y misericordia; el resultado de estas aportaciones es un numero totalmente testimonial con el que, al repasar las líneas escritas por hermanos que viven con la misma intensidad el amor de Dios, te sentirás verdaderamente identificado. Confiamos en el Señor sea de tu agrado.

Por último, y de la mano de estos testimonios de amor, compartimos las ultimas noticias relacionadas con el Sínodo de la Familia, tema que ha sido de especial interés para todos los que formamos la familia DVC y queremos mantenerlos al día.

¡Pasa la voz! Anima a tu familia a leer el boletín, compártelo con ellos, con tus amigos, con otros matrimonios como el tuyo. ¡Sigamos haciendo lío!

Deseosos de que el amor infinito de Dios se mantenga presente todos los días en sus vidas, les enviamos nuestro afecto y gratitud por participar en este su boletín. Gloria a Dios hermanos.

Grupo DVC

Archivo Anexo:  Puertas Abiertas-22-3

enero 23, 2015

ADN – DVC

img_4852Claudia Castillo es una hermana DVC que tiene la camiseta puesta, que no se detiene para decir y hacer; une la acción a la palabra y su palabra vale entre todos los que tenemos el gusto de conocerle. Incansable, animadora como pocas, sensible y muy dispuesta al trabajo misericordioso, son solo algunas de las cualidades que nos ha ido dejando ver en el tiempo que tiene junto con su esposo Humberto en nuestro grupo. Ella nos regala esta colaboración que describe generosamente “la genética” de un DVC. Así debemos estar hechos. Lee, medita, actúa y transforma tu vida ayudando a otros a transformar la suya sin esperar nada a cambio. Bendiciones.

Algunos se sentirán identificados con esto que comparto desde mi corazón; bendiciones a todos.

Los DVC (Divorciados Vueltos a Casar) o Divorciados en Nueva Unión o como quieran llamarlo, somos parejas de novios, de matrimonios civilmente o no, con la particularidad de que, uno o los dos son  divorciados.

Somos pecadores como cualquier persona, no somos promotores del DIVORCIO pues hemos vivido en carne propia lo doloroso de este proceso, hemos sufrido el fracaso matrimonial; nos casamos con la idea de estar con nuestra pareja “hasta que la muerte nos separe” pero por diversas situaciones tuvimos que tomar la decisión del divorcio; muchas veces para salvar la educación y futuro de nuestros hijos o porque fuimos abandonados o incluso por ¡salvar nuestra vida! No es fácil tomar esa decisión, ver a tus hijos sufrir, darte cuenta de que viviste situaciones muy difíciles, sanar tu corazón, volver a creer en el amor y en las personas y volver a confiar y entregarlo; por estas razones no deseamos que otras personas lo padezcan.

Cuando algún conocido nuestro o de nuestro entorno social está en peligro de separarse, buscamos acompañarles, hablamos con ellos, les explicamos todo lo negativo que tiene el tomar esta decisión, los invitamos a abrir su corazón, a  entregarse una vez más el uno al otro, a acercarse a la Iglesia y dejar que el Señor entre en su relación para que todo mejore.

Los DVC no tenemos acceso a la reconciliación ni a la comunión porque hemos lastimado a Dios y mientras nuestra situación irregular no se solucione, no podremos acceder a estos sacramentos pero somos hijos amados de Dios y como todo bautizado tenemos un lugar importante en la Iglesia.

Podríamos asistir a cualquier parroquia formarnos en la fila de la comunión y hacerlo; el sacerdote no va a preguntar si estamos confesados, o si somos DVC; pero no lo hacemos. Tenemos un inmenso amor a Dios y un gran respeto a nuestra Iglesia Católica, a sus normas y doctrina; no lo hacemos porque sabemos que el día que estemos en la presencia de Dios, Él nos va a preguntar cuántas veces nos confesamos y cuantas hemos comulgado; preguntará cuantas almas hemos ayudado a salvar y que hemos hecho por nuestra familia; a cuantos hermanos ayudamos, a cuantos hambrientos les dimos de comer, a cuantos desnudos hemos vestido, y a cuantos enfermos visitamos, entre muchas otras preguntas que nos hará en nuestra hora.

Como DVC nos sabemos pecadores y también que debemos seguir las reglas de la Iglesia y respetarlas; nosotros buscamos la misericordia de Dios, para que ese día Él nos perdone y nos deje entrar en su reino; por eso caminamos de su mano y con su Iglesia.

Por falta de información, algunas personas piensan que estamos excomulgados, que no somos bienvenidos en la Iglesia, y en ocasiones con sus actitudes nos hacen sentir incómodos; cuando servimos a Dios todos somos iguales, los DVC podemos participar activamente en la Iglesia en todos sus apostolados.
Nosotros no tenemos acceso a la comunión sacramental, la cual anhelamos y esperamos poder volver a recibir algún día; nos valemos de la comunión espiritual y la comunión a través del hermano, que, al igual que la Eucaristía nos hacen tener una común-unión con Cristo; orando y viendo su rostro en nuestros hermanos.

Cuando visitas al necesitado y le sirves como Cristo mismo lo hace; cuando visitas un enfermo, el Señor se hace presente por medio del Espíritu Santo para acompañarte; cuando visitas a una persona privada de su libertad, el Señor te ilumina para que seas luz para éste; cuando compartes tu alimento con el hambriento, el Señor se derrama en amor y bendiciones.

Algunas veces nos dicen sin fundamento y por ignorancia, que al no estar en gracia o no estar confesados no podemos hacer algunas cosas dentro de nuestro servicio en la Iglesia, qué más quisiéramos que eso, pero no es posible para muchos que viven nuestra situación; eso no nos debe hacer sentir marginados, independientemente de la situación sacramental que vivimos, somos hijos de Dios y estamos invitados a seguirlo y buscar la salvación.

Las familias DVC somos familias como cualquiera otra, queremos educar a nuestros hijos en la fe, integrarlos a la Iglesia activamente y caminar de la mano de Dios.

El Papa Francisco está luchando por tener una Iglesia de Puertas Abiertas, donde nadie juzgue, donde las personas se sientan a salvo y cómodos, como en casa, abrazados, acogidos por todos sus integrantes. Ruego a Dios porque el Papa logre este cambio en nuestra Iglesia, por lo pronto, como DVC, tenemos mucho trabajo por hacer, busquemos al alejado, al que se siente indigno para decirle que todos somos hijos amados de Dios, para que nadie se sienta solo y que nadie se quede fuera.

Claudia Castillo

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